Wolf Vostell, cita imprescindible en Nuble

Marta Mantecón-eldiariomontanes-26 de agosto de 2006

La galería santanderina Nuble exhibe una de las grandes citas del verano.

ARTE

La galería santanderina Nuble acoge hasta finales de agosto una de esas citas expositivas que conviene no perderse: una selección de trabajos del creador de origen alemán Wolf Vostell (Leverkusen, 1932-Berlín, 1998), que ha contado con el comisariado de la historiadora y crítica de arte Mónica Álvarez Careaga.

Sorprende que sea una galería la promotora de una exposición de estas características y sorprende todavía más que su contenido no se reduzca a un catálogo de obras en papel de pequeño formato, como cabía esperar. Muy al contrario, la exposición da cumplida muestra del trabajo interdisciplinar del artista, con varias piezas significativas de pintura, videoarte, escultura, collage y técnicas mixtas -algunas de generosas dimensiones, como 'Die Angel (Archai)' o 'Música de los ángeles'-, firmadas entre la dcada de los sesenta y la primera mitad de los noventa.

Profundamente comprometido con su tiempo, Vostell responde al modelo de artista visionario e inquieto, que supo sintetizar en su trabajo la práctica pictórica o escultórica tradicional con las nuevas formas de hacer y entender el arte: dé-coll/ages, assemblages, happenings, ambientes, acciones fluxus, conciertos, videocreaciones, piezas electroacústicas, escenografías y experimentos fotográficos o fotomecánicos. La crítica ha subrayado en repetidas ocasiones su papel de pionero en la historia del arte, aspecto éste que, si bien es rigurosamente cierto -Vostell promovió numerosas e importantes iniciativas culturales-, eclipsa su verdadera dimensión creadora, que se encuentra en la ecuación arte=vida: «arte como espacio, espacio como contorno, contorno como suceso, suceso como arte, arte como vida, vida como obra de arte; no huir de la realidad, sino hacia la realidad». Vostell fue más allá del 'object trouvé' duchampiano e incorporó las acciones cotidianas y los sonidos e imágenes de la vida real en el ámbito de lo artístico, convirtiendo al espectador en protagonista de cada obra. En una entrevista concedida en 1977, a propósito de su presencia en la Documenta de Kassel, el creador alemán manifestaba que «el arte suministra el repertorio subconsciente que la conciencia ha de seleccionar» y poner en práctica. Estos actos «plenamente humanos» eran, a su juicio, los que podían contribuir a la consecución de una vida mejor. Citaba como ejemplo un viaje en automóvil: «Si conduces con plena conciencia y asumes la conciencia misma del vehículo, realizas un espléndido acto interdisciplinar en el que intervienen la psicología, la fisiología (status corporis), el sonido, el tiempo, el espacio, la velocidad, la tecnología... El buen conductor se comporta interdisciplinariamente en el espacio, y no tiene por qué sufrir accidentes».

Vostell ideó de manera constante nuevos comportamientos artísticos que ayudasen a la sociedad a reaccionar ante los grandes acontecimientos históricos que marcaron su vida y mostrasen abiertamente las contradicciones de la sociedad del bienestar y consumo, así como sus consecuentes procesos de manipulación.

Casado con la extremeña Mercedes Guardado Olivenza, en 1976 funda el Museo Vostell Malpartida en un hermoso paraje de Los Barruecos (Cáceres) -"una obra de arte de la naturaleza", según sus propias palabras-, donde actualmente se conserva buena parte de su legado artístico, así como sendas colecciones de artistas Fluxux y conceptuales. Obras como 'La Quinta del Sordo (Judith)' de 1975 o 'Maja' de 1992, presentes en la exposición de Nuble, ponen de manifiesto la influencia que la cultura española ejerció en la iconografía vostelliana, que incorporó a su trabajo diversos temas de raigambre hispánica, así como frecuentes guiños a algunos de sus maestros (Velázquez, Goya, Picasso o Dalí). En su obra encontramos, por tanto, ecos de las viejas vanguardias (desde la fragmentación cubista a ciertos rasgos del dadaísmo y surrealismo), pero también elementos de movimientos contemporáneos (del conceptualismo al neoexpresionismo de los ochenta).

Composiciones como 'Beton Cadillacs in Form der Nachten Maja' (1987), 'Autobarricade' (1987), y varios dibujos y acuarelas en papel, representan sus característicos aprisionamientos de hormigón (bétonnages), que constituyen una de sus propuestas más metafóricas, en donde alude con claridad meridiana al bloqueo de los valores humanos, a la vez que pone de manifiesto su interés por la simbología de los enterramientos y otros signos relacionados con la muerte, abriendo una dimensión antropológica en su trabajo. La negación se convierte en el arte de Vostell en una vía de afirmación. Sus ocultamientos en moles de hormigón -de paradójica hipervisualidad- parecen llevar implícita esta idea.

Contraestética

Algo parecido sucede con la hibridación del dé-coll/age (práctica artística consistente en la construcción de una obra a partir de la destrucción de otra) con distintos medios, que le permiten incidir en esa visión fragmentada y dual de la realidad en términos de belleza y destrucción, vida y muerte. Vostell plantea una suerte de contraestética que se manifiesta asimismo en la elección de los materiales, próximos a veces a la poética del arte povera y, sobre todo, a los nuevos realistas franceses. Objetos vinculados a la noción de «desastre» (como la máscara antigás que porta uno de los personajes de 'Die Angel (Archai)' de 1981) -frecuentemente guiados por una idea de monumentalidad espacial y temporal- se funden con múltiples referencias orgánicas y animales, así como materiales tecnológicos electroacústicos y visuales (caso de las chuletas con transistores que despliega en 'Música de los Ángeles' de 1982), con los que busca subrayar esa dicotomía entre naturaleza y civilización, pasado y presente, siguiendo un procedimiento que se manifiesta destructivo y constructivo a la vez y que, por tanto, emula el proceso vital. En este sentido, destacan algunas composiciones en las que representa a seres en plena metamorfosis, simbolizando de este modo los procesos de adaptación a la nueva realidad.

La 'sombra de la humanidad'

Sus obras son testimonio de una realidad dolorosa y de un mundo lleno de estímulos que, según reconoció el artista, el ser humano no podía digerir. Su 'estética de la destrucción' constituye una permanente alusión a los grandes hitos históricos y catástrofes de su tiempo: el Holocausto nazi y el exterminio judío, los conflictos de Vietnam y Sarajevo, la guerra fría, el muro de Berlín, la revolución del 68, etcétera. Vostell declaró significativamente:«Tengo que plasmar la 'sombra' de la humanidad». En este sentido, sus acciones incorporan una visión profundamente crítica: el arte como norma ética y estética contra la violencia y la estupidez, manifestó en alguna ocasión.

Las referencias a la memoria colectiva y el ataque a la sociedad de consumo se explicitan en la incorporación de billetes (caso de 'Rheingold' de 1992 o 'Berliner Ausblick nº1' de 1997), periódicos, revistas, carteles y muy especialmente los televisores, que le sirven para lanzar una crítica contundente a la forma en que estos medios articulan nuestra visión sobre el mundo, un mundo descompuesto a los ojos del artista. La exposición incluye una de sus primeras videocreaciones: 'Sun in your head', de septiembre de 1963, donde Vostell traslada al lenguaje videográfico la práctica del dé-coll/age, a partir de extractos de varias emisiones de televisión manipuladas y yuxtapuestas, que muchas veces proyectaba al compás de una sirena de las que se utilizaban como alarma en caso de bombardeo.

Sus constantes alusiones a la destrucción y al sufrimiento desencadenados por el hombre, las relaciones entre violencia y cotidianidad, el consumo y la opresión mass-mediática, le sirvieron para dar cuenta de lo que, en suma, fue su principal objetivo: la vida en forma de arte y el arte en forma de vida, la transformación de la conciencia, la desfetichización de los modos de comportamiento y el conocimiento profundo del ser humano; todo ello plasmado mediante una complexión interdisciplinar que inscribiera tiempo y espacio en una acción artística que, presidida por componentes éticos, debía ser una traducción de la vida.

 
 

© GaleriaNuble Tel. +34 942313745 Daoiz y Velarde, 26 39003 Santander
Horarios: Martes a Sábados 18 a 21. Otros horarios previa cita

 
info@galerianuble.com *