|
Tarde de feria
Marta mantecón - El Diario Montañés 22.07.2010
Artesantander certifica su perfil a la espera de que apueste por su sello diferenciador La propuesta cumple con los criterios de calidad y variedad y destaca por su estupenda disposición espacial
A las cinco de la tarde abre hoy sus puertas al público en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander la feria de arte contemporáneo de la ciudad que, bajo el respaldo institucional de la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Santander, celebra hasta el próximo domingo su decimonovena edición. El programa oficial, que ha crecido sensiblemente respecto a sus últimas convocatorias, alberga 35 galerías profesionales -cinco de Cantabria, veintitrés del resto de España, una de Portugal y seis de Polonia-, algunas ya muy veteranas, como Guillermina Caicoya o Cànem, fundadas entre finales de los sesenta y los primeros setenta, y otras de reciente creación, como Valid Foto, que aún no ha cumplido su primer aniversario. Cada galería acude a la feria con un número de artistas que varía entre los quince nombres de Espacio Mínimo y los dos de Leto Gallery. En total, más de 280 firmas, de las cuales apenas un 27% son mujeres frente a un 73% de hombres (un porcentaje que, curiosamente, se muestra más equilibrado entre las galerías polacas). Pese a esta desproporción, el catálogo de la feria incluye artistas que, desde posicionamientos muy diversos, han enriquecido de manera notable las prácticas o los discursos creativos de las últimas décadas (Liliana Porter, Concha Jerez, Carmen Calvo, Beth Moysés, Bene Bergado, Marina Núñez, Susan Collis, Bridget Baker, Anaisa Franco, María Cueto, Mar Arza, Tamara Arroyo, Rebeca Menéndez o Soledad Córdoba son sólo algunos ejemplos). Artesantander propone para esta edición una toma de contacto con la actualidad artística de Polonia, país del que apenas conocemos unos pocos nombres en materia de arte contemporáneo (Tamara de Lempicka, Balthus, Magdalena Abakanowicz, David Seymour y Tadeusz Kantor quizá sean los referentes más difundidos). La feria subraya así su vocación europea aunque, a excepción de alguna portuguesa o las cuatro belgas invitadas el año pasado, la nómina de galerías hasta la fecha ha sido mayoritariamente española. Los seis espacios que vertebran el programa 'Panorama Polonia' proceden de Varsovia y Poznan, dos ciudades que compiten también por la capitalidad europea de la cultura para 2016. Son galerías jóvenes (la más antigua, Piekary Gallery, data de 2003) y comparten un perfil alternativo que aspira a inscribirse en el circuito internacional. Las paredes de sus stands se muestran ligeramente más despejadas que las del resto de galerías peninsulares, lo que permite una mejor evaluación de sus propuestas, algunas muy interesantes. Son también artistas polacos los que integran el proyecto 'Visiones Urbanas': seis a proposición de las galerías invitadas -Szymon Roginski, Maurycy Gomulicki, Raphael Zubler, Magda Hueckel, Zuzanna Janin y Glamrury- y Pawel Anaskiewicz por parte de Nuble, cuyas obras engalanan los aparcamientos de la calle Castelar y las plazas de Cachavas y Farolas, sirviendo de reclamo publicitario a la feria en el centro de la ciudad. La galería Espiral, por su parte, acentúa la presencia del país invitado con una selección de abstracciones pictóricas de la artista polaca Mónika Grygier. Apuestas atrevidas La multiplicidad de nombres, planteamientos y formatos que caracteriza este tipo de eventos hace que casi siempre se subrayen las piezas más llamativas, primándose consideraciones como el tamaño, la provocación o cierta dimensión lúdica por encima de otros valores más significativos. Si bien Artesantander es una feria que suele decantarse por lo políticamente correcto, galerías como Espacio Mínimo o Mito sorprenden con apuestas más atrevidas. Destaca asimismo el proyecto colectivo 'Fármaco de lo real' de la galería Ángeles Baños, donde la visión curatorial de Óscar Alonso Molina enlaza conceptualmente cuatro proyectos muy bien planteados por Andrés Pachón, Daniel Martín Corona, Simon Barns e Ignacio Bautista Martínez. El arte de hoy parece persistir en el viejo paradigma de la novedad; sin embargo, lo cierto es que muchos nombres se repiten de un año para otro y la visita a algunos stands produce cierta sensación de dejà vu. Las galerías procuran recortar el riesgo que asumen alternando en su repertorio las firmas más solventes con su particular selección de artistas 'emergentes'. En general, los creadores que mejor se acomodan al formato de la feria son aquellos que plantean imaginarios homologados por el canon internacional generado en Occidente, más centrado en cuestiones relacionadas con el propio lenguaje que en los entornos socioculturales que le sirven de contexto, de manera que la dimensión estética suele acabar imperando sobre su naturaleza crítica. Al ya referido predominio cuantitativo de artistas hombres sobre mujeres (Rina Bouwen, Heppen Transfer o Ana Vilaseco son de las pocas galerías que invierten esta proporción), cabe añadir que prevalecen los nombres nacionales sobre las firmas internacionales, los creadores jóvenes sobre las viejas glorias, y los que trabajan con la pintura y técnicas afines o la fotografía sobre el resto de disciplinas artísticas, de manera que las formas fijas parece que una vez más se imponen sobre las móviles y el objeto palpable sobre la sofisticación tecnológica. En líneas generales, las producciones simbólicas que dominan la feria, siguiendo el citado patrón, abordan planteamientos de carácter lingüístico, problemáticas contemporáneas, narrativas personales, abstracciones y figuraciones de muy distinto signo y, como es tradición, el eterno debate entre ficción y realidad. Los nombres históricos del panorama internacional se limitan a La Caja Negra, que oferta obra gráfica de algunos pesos pesados de la historia del arte (Robert Rauschenberg, Richard Serra o Bruce Nauman), mientras que Pedro Cera exhibe una de las célebres estrellas del artista de origen povera Gilberto Zorio y anunciaba en el catálogo a Tobias Rehberger, flamante ganador del León de Oro en la última edición de la Bienal de Venecia, aunque su obra finalmente no figura en el espacio asignado a la galería portuguesa. Según ha venido demostrando en los últimos años, Artesantander presenta un perfil más que aceptable. La feria está bien concebida, cumple con los criterios de calidad que de ella se esperan y destaca por su estupenda disposición espacial; sin embargo, cumplida ya su mayoría de edad, convendría ir potenciando aquellos elementos que la diferencian de otras ferias españolas (especialmente ARCO, que parece seguir marcando la pauta) e introducir un poco más de imaginación y atrevimiento (en el sentido de riesgo, no de espectáculo). Sección teórica Hay quienes seguimos echando de menos una sección teórica dentro de la feria en forma de encuentros, conferencias o mesas de debate. Aunque las leyes del mercado mandan, a veces recordar la dimensión cultural del evento no está de más, si asumimos, claro está, que el conocimiento también puede ser un gran surtidor de riqueza, más allá del número de visitas. Pero dado que nos encontramos ante un evento comercial y que el menú se presenta variado en cuanto a propuestas, formatos y precios, esperemos que la más que optimista consigna de esta edición ( 'el arte siempre gana') se vea refrendada por las compras y se animen las transacciones, los intercambios y los proyectos que hagan posible que la feria siga caminando a buen ritmo.
|