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CON LOS PIES EN LA TIERRA / Maxi Limeres
Del 31 de enero al 24 de febrero
Paisajes del desasosiego Mónica Álvarez Careaga Bajo la extraordinaria perfección técnica de las fotos de Maxi Limeres se esconde una inmensa emoción soterrada. Conjurando las fuerzas que despertó para el arte occidental el movimiento romántico con sus poderosas herramientas: la oscuridad, la magnificencia, la grandiosidad, la desolación, y la supuesta objetividad fotográfica, que sitúa al creador en un imposible papel de neutro documentalista, Limeres abre la posibilidad de una contemplación diferente, individual, del mundo. La elección de un género poco habitual en el arte actual, como es el paisaje, y una estética abiertamente pictórica ha definido un trabajo que tiene mucho de posicionamiento. Hace tiempo que el bosque fue destruido y los prados divididos por caminos, posteriormente abandonados; la costa transformada por las pesquerÌas con sus depósitos y almacenes. Hace tiempo que las fábricas arrasaron la vida con su crecimiento desordenado y utilitarista. Lo natural ha sido desfigurado por nuestra cultura de la explotación y ha dejado de existir si no es como elemento del imaginario social. Testigos de todos los cambios, estos paisajes próximos nos desasosiegan. No muestran aludes, tempestades, ni cataclismos, únicamente el depósito del tiempo cuyo poder está en la herrumbre, en el abandono. Estos lugares desabrigados adquieren un componente arqueológico cuando los vemos vacíos de seres humanos, sirven para retratar nuestra acción transformadora –civilizadora- documentan nuestra inhibición, nuestra terquedad, nuestra avaricia... y, a pesar de ello, logran encontrar un sentido nuevo, proponen un espejo que devuelve la trascendencia de la imagen. Somos lo que hemos sido y nos empeñamos en ser. Ensimismados en su contemplación, las imágenes de Maxi Limeres nos atrapan porque en ellas la alquimia ha desplazado a la tecnología, los sabios reflejos de las superficies acuáticas, los delicados matices lumínicos de las nubes... encierran un pálpito de vida, una nueva devoción, un corazón desbocado.
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